Evidentemente en la medida en que el hombre y su conciencia abandonan los planos tangibles de la materia concreta, se encuentra con dimensiones alternativas que requieren, como dice Dagyab Rinpoche, delicadas consideraciones y precisas reflexiones. Los yoga sutras se refieren al tema de los siddhis y todas sus variantes como a una prueba espiritual.
Experimentadas fuerzas de otro nivel pero aun no suficientemente pulido el ego, es muy corriente olvidar que las fuerzas espirituales que se despiertan no tienen que ver con los afanes de poder del yo, sino que son ejercicios del alma. Y muchas veces, los planteos del alma no son del agrado del ego.
Dicho en otros términos: los aprendizajes espirituales que el alma que encarna elige realizar en un determinado contexto temporo espacial, no siempre están de acuerdo ni son aceptados por la estructura de la personalidad individual que tal alma anima y vivifica.
Aquí se instala la eterna batalla interna de cada individuo consigo mismo.
Los estudios de corte espiritual son, reiteramos, entrenamientos para el alma y requieren encararse a partir de motivaciones correctas y no mezquinas. Correcto es aquello que coincide con la perspectiva de la unidad de la vida y sus manifestaciones interconectadas en la trama de la existencia. Lo noble tiene a la unidad y su articulación; lo vulgar -como expresa el I ching- es lo que favorece la división, separatidad y polarización.
Es importante comprender que el poder y sus derivados son reverberaciones del plano emocional, y siempre indican inmadurez. Son espacios espirituales, energéticos y anímicos intermedios. Y como ya hemos mencionado alguna vez, no todo lo invisible es espiritual.
En esta clase de situaciones ambiguas, confluentes y de fuertes conflictos entre el alma y el ego, se estancan los procesos. Así como el desarrollo de la técnica concreta requiere el acompañamiento de una conciencia responsable, en el caso de los planos sutiles, el despliegue y activación de las técnicas del alma no puede desgajarse del replanteo ético clásico y espiritual.
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